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Inicio > Notas > Ford GT40

 

Con acento francés
El GT40 fue creado con el objetivo de ganar las 24 horas de Le Mans, algo que finalmente consiguió en cuatro oportunidades. A 30 años de su aparición es considerado un clásico del automovilismo sport.

Por Guillermo S. Iacona


Dos ejemplares de GT40, hoy; son los chasis 1007 y 1008.

A principios de los años ´60 las competencias de automóviles sport era un deporte de aficionados en Estados Unidos y las carreras de resistencia apenas eran seguidas a excepción de las 24 horas de Le Mans; por lo cual se convirtieron en el principal objetivo internacional de Ford. La fabrica pensó que la manera más fácil de ganar carreras sería comprar una compañía que ya estaba ganando, como era Ferrari, y no tardó en hacerle una oferta a Don Enzo.
El trato era que Ford tomaría la línea de producción de automóviles, mientras que los italianos continuarían al mando de los equipos de carrera. Ferrari pidió que le dieran tiempo para pensar antes de tomar una decisión y regresó tiempo después poniendo algunas condiciones para cerrar el trato. Una era que Ford dejaría de darle apoyo a Carroll Shelby, pero para ese tiempo Ford ya tenía otras ideas en mente. El trato se cayó, y para los americanos no era lo mismo ganar con uno de sus autos que con una Ferrari con los colores y la bandera del óvalo. Después de todo, los Cobra de Shelby ganaban carreras a principios de los ´60, aunque tampoco eran totalmente construidos por Ford sino que utilizaban sus motores.
Fue entonces cuando en 1963 se creó la Ford Advanced Vehicles y se envió a un equipo a ver y analizar las 24 horas de Le Mans, entre los que participó el propio Carroll Shelby. En dicha oportunidad, Ferrari obtuvo los primeros seis lugares y séptimo arribó uno de los Shelby-Cobra del equipo oficial.

El chasis y la línea aerodinámica
El siguiente proyecto para Ford era desarrollar un buen chasis. Estos eran los días en los que aún no era común utilizar túneles de viento ni el diseño computarizado. En una muestra del automóvil en Inglaterra, un inglés llamado Eric Broadley presentó un interesante proyecto de automóvil de carrera el cual denominó Lola GT.
Presentaba una línea muy aerodinámica, el techo estaba a tan sólo 42 pulgadas del piso y la construcción era única para un automóvil de carreras, ya que su chasis estaba construido en una única pieza, por lo que se lo denominó unibody.
Broadley firmó un contrato por dos años con Ford y John Wyler (ex Aston Martin) fue nombrado Jefe del equipo. Shelby también fue contratado para llevar a correr los GT 40 a los Estados Unidos y comercializar la versión callejera.
El proyecto de Broadley fue sometido al túnel de viento en la Universidad de Maryland y los ingenieros de Ford rediseñaron la carrocería hasta llegar a las dimensiones del chasis, llevándolo a una altura de 40 pulgadas, de ahí su nombre: GT 40. Disponía de una sección central basada en una robusta columna de acero, con amplios compartimentos laterales para los depósitos de combustible.
Originalmente contaba con dos tomas de aire para refrigerar los radiadores, que a la postre se mostraron obsoletas y fueron utilizadas para refrigerar el sistema de frenos. El auto tenía un sistema de ventilación especial diseñado por Ford para refrescar el interior del habitáculo. Un poderoso motor Farlaine V-8 de 4.2 litros con carburadores Weber hacía que el GT40 acusara más de 350 caballos de fuerza. Diez meses después de comenzados los trabajos se enviaron dos unidades a Nürburging para su primera carrera, aunque su meta eran las 24 horas de Le Mans, en abril. Se prepararon tres GT40 para Le Mans pero estuvieron lejos del éxito; el auto de Ginther/Gregory debió abandonar a las seis horas de carrera con problemas en la transmisión. A la vez, los motores y la caja de velocidades no eran aún confiables.

Durante la temporada 1964, los GT40 tenían una performance deplorable con 10 largadas y 10 abandonos. El equipo estaba desmoralizado y Eric Broadley presentaba su renuncia.
En la Nassau "Speed Week" de 1964 Ford presentó dos GT40 tripulados por Phill Hill y Bruce McLaren, que desde el comienzo estuvieron con problemas y tuvieron que abandonar. Fue entonces cuando una mano experimentada fue necesitada y Shelby tomó las riendas del proyecto. Los autos fueron enviados a sus talleres en Los Angeles (en diciembre de 1964) y debían estar listos en ocho semanas para correr en Daytona.
Shelby llevó a trabajar al proyecto al ingeniero Phil Remington, a Caroll Smith como jefe de equipo y al piloto Ken Miles, quienes realizaron varias pruebas. En opinión de Miles los GT40 eran "inmanejables" y si no solucionaban algunos problemas iba a ser imposible ganar una carrera. El equipo entonces realizó sobre el MK I (modelo primigenio) una serie de modificaciones: el motor fue reemplazado por un V-8 de 7 litros, la caja Colotti tipo 37 le dejó paso a la ZF, se cambiaron y reformaron las tomas de aire para mejorar el sistema de refrigeración, se agrandaron los discos de freno y se cambiaron las llantas de rayos por las "Borrani" de aleación. El auto remozado alcanzaba las 200 millas por hora. Los cambios habían mejorado sensiblemente a los GT40, que ahora lucían los colores americanos de Shelby, azules con rayas blancas.

Y llegó la primera victoria
Tras el desarrollo, las diversas modificaciones y el testeo hecho por Miles, Ford presentó los GT40 en Daytona, donde obtuvieron su primer éxito. Los pilotos y dueños de la hazaña fueron el propio Miles y Lloyd Ruby. El triunfo se repitió semanas más tarde en Sebring. En tan sólo ocho semanas el equipo de Shelby había convertido un auto inmanejable en un auto ganador.
Los autos partieron hacia Europa, pero la suerte allá no fue la misma y abandonaron en la Targa Florio y en Nürburging.
Tiempo antes de las 24 Horas de Le Mans, Shelby llegó a la conclusión de que el auto necesitaba más caballos de fuerza y así surgió el MK II, que era un GT40 pero con motor V-8 y 485 CV de 7 litros de cilindrada.
Llego Le Mans `65 pero fue una nueva frustración para los GT40; ambos autos debieron abandonar, uno por problemas en la caja y el otro por problemas en el motor.

Daytona, Sebring y Le Mans ´66
Ford regresó en 1966 con mayor determinación para ganar en Europa y definitivamente iba a ser de la mano del MK II. La carrera del GT40 se dejó en manos de equipos independientes y los MK II en manos de los equipos de Shelby, Holman & Moody y Alan Mann.
Un MK II se impuso en Daytona y luego en Sebring, conducido por Ken Miles. Una anécdota interesante para recordar es la que le ocurrió a Dan Gurney en esa carrera; había hecho la pole y en el momento de largar fue el primero en correr a toda velocidad hasta su automóvil, pero su auto no iba a arrancar sino hasta que el resto de los 64 participantes habían desaparecido de la recta y su arisco V-8 se dignara a dar "señales de vida". Gurney se las ingenió para superar a 54 autos y ubicarse décimo a la hora de carrera, habiendo marcado un nuevo récord de vuelta.
Pocos giros más tarde alcanzaba la punta de la competencia superando nada menos que a Ken Miles, quien guiaba el otro MK II.
Gurney y su co-equiper Grant lograrían mantener la punta de la carrera hasta la última vuelta, pero a tan sólo un cuarto de milla del final, el auto se detuvo y Gurney -desesperado- lo empujó hasta la bandera a cuadros, resultando luego desclasificado por esto.

Ford patrocinó ocho GT40 en 1966 para correr en Le Mans, tres del equipo de Shelby, tres del equipo de Holman & Moody, y dos de Alan Mann. También eran de la partida otros cinco de equipo privados. Uno de estos -el chasis 1007- pintado con los colores de Ford Francia, fue utilizado para filmar algunas escenas en la película "Un hombre y una mujer" antes de participar de la tradicional carrera francesa.
Luego de tres años de frustraciones en Le Mans, los GT 40 se ubicaban 1,2 y 3 con Bruce McLaren y Cris Amon al volante del auto ganador. Ford también logró ganar ese año el campeonato mundial de sport.
Fue también en Le Mans 66 donde fue probado el MK IV, que parecía un GT40, pero que bajo su carrocería escondía un auto diferente, diseñado y fabricado en los Estados Unidos para encarar la temporada siguiente. Cuatro autos fueron construidos por la Kar Kraft para Le Mans ´67. Estos fueron los primeros GT40 construidos completamente en los Estados Unidos. Desafortunadamente Ken Miles, amigo y piloto del equipo Shelby, se mató durante una sesión de pruebas del MK IV en Riverside.

Siete autos siete
Para Le Mans 1967, el equipo Shelby fue nuevamente el elegido por Ford para alistar los autos, lográndose sobre el MK IV increíbles avances respecto de su antecesor, el MK II. Previo a Le Mans un MK IV ganaba en Sebring, dando la pauta de las posibilidades del nuevo desarrollo.
En total eran siete los autos que largarían en Le Mans, 2 MK IV y un MK II del equipo Shelby, y 2 MK IV y 2 MK II para el equipo de Holmann & Moody. Dan Gurney y A.J.Foyt ganaban la carrera a un promedio de 135.48 millas por hora, recorriendo una distancia de 3249.6 millas a lo largo de las extenuantes 24 horas, estableciendo un nuevo récord en Le Mans que fue batido recién en la temporada de 1971.
Una vez más Ford cumplía su sueño y ganaba en Le Mans, los GT 40 de Shelby habían conseguido el primero y el cuarto lugar en la carrera. Ford conquistó nuevamente ese año el campeonato mundial Sport.
Poco después de que los GT40 ganaran en Le Mans en 1967, el comité internacional modificó las reglas de la categoría prohibiendo los motores de más de 5 litros. Ford decidió dar un paso al costado y Shelby se retiró de la competencia internacional. Pero ese no sería el final del GT40. John Wyer estaba convencido de que el auto tenía aán un gran potencial y con una nueva variante del modelo, el mirage, sumado al respaldo de Gulf participó en el campeonato sport del 68. El equipo ganó todas las carreras del año con excepción de una y coronó la temporada con una victoria en Le Mans, con el mexicano Pedro Rodríguez y Lucien Bianchi al volante.

Duro de Matar
En 1969 Ferrari y Porsche presentaron sus nuevos motores de 12 cilindros y un nuevo y más moderno chasis. La empresa parecía difícil para Wyer, pero uno de los GT40 enviados a Sebring se quedó con el triunfo.
En Le Mans las cosas tampoco se perfilaban tan fáciles, más de 20 Ferrari y Porsche se presentaban para la carrera, pero el Gulf-GT40 MK IV (chasis N° 1075) conducido por Jackie Ickx y Jackie Olivier ganó la carrera derrotando a un Porsche por tan sólo 100 metros.
Ese mismo auto había sido el ganador de la carrera del año anterior, hecho que nunca se había dado ni volvió a repetirse en Le Mans.


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